Marzo 15th, 2010
Oh, tortilla, sin importar de qué estés rellena, ¡OMÁ QUE RICA!
Oh, tortilla, cuando eres de patata, ¡qué buena estás, jodida!
Ya lo sé cariños, lo mío no es la poesía. Pero al menos, sin haberlo planeado ¡me ha salido un pareado! De acuerdo, ya lo dejo ¬¬. El caso es que cuando volví nos trajimos una tortilla de patata alucinante. Lo malo es que me la fui a comer después del gazpacho y el bocata de jamón con tomate [que también se merece un pareado] y… no pude. No sé cómo lo hice, pero estaba llena. Y eso que normalmente soy un pozo sin fondo, ya puedo ponerme a comer que no me canso. Así que decidimos guardármela para después. Pero, ¿qué pasó? Que por la tarde estuve con un dolor de cabeza tremendo y no me la comí. Así que decidí comérmela para cenar. Pero en casa había pizza. Y me comí mi cacho, y me llené. No sé que le ocurre a este país, pero la comida me llena en seguida.
Y con un profundísimo dolor en el corazón, el rostro surcado de lágrimas [en realidad sólo lo primero]…

Ayer estuve jugando a baloncesto. Lo echaba de menos. Las líneas de la cancha, las estrías del balón, la adrenalina subiendo por momentos, la fatiga que te recorre, la alegría de una canasta, la frustración de un balón perdido, la rabia de un tiro fallado, la felicidad de un balón robado, la emoción de un buen partido, la impotencia de un partido penoso, la satisfacción de saber que has jugado a tope, el compañerismo de una buena jugada, el entusiasmo de empezar el partido a grito de “A por todas”, la resaca de la victoria, las risas de la derrota, sentirte libre, sin ataduras ni preocupaciones, sin límites… lo echaba de menos.
Baloncesto… ¿qué es el baloncesto? ¿Es un juego, quizás? No… baloncesto es mucho más. Baloncesto es una forma de vida. Es una forma de ser feliz. Es dar las gracias. Gracias, línea de triple, que desde más allá de ti los tiros tienen más valor. Gracias, tablero, por enseñarme que rebotando ahí el balón entra más fácil. Gracias, aro, por todos los tiros que han entrado llorando. Gracias, equipo, por este partido. Gracias a todas las circunstancias que me metieron en este mundo. Gracias a todos los que conocí gracias a este deporte. Gracias a quienes me enseñaron todo lo que sé. Gracias a 