Retraso.

He aquí lo prometido, ya sé que lo prometí para hacía 4 días, pero por determinadas causas no he podido. Lo siento por el retraso è.é .

09h30 del sábado 19.12.09: “Llámame cuando puedas” escribió en la pantalla de su teléfono móvil, al que apenas le quedaba batería. 15 minutos más tarde sonó el teléfono. “¿Qué pasa?” se oyó. “Nada, es sólo para recordarte que la región del 64 está en alerta naranja por la nieve. Ten cuidado. ¿Dónde estás?” respondió ella. “En una pequeña retención para pasar la frontera. En dos o tres horas estoy allí, no te preocupes.” “Guay. Ten cuidado. Te repito lo que te dije ayer: Acuérdate de poner las cadenas si no las has puesto ya…” “No hay nieve en la carretera” le cortó él. “Bueno, da igual, tanto mejor. Pero ten cuidado de todas formas” “Que sí…”.

10h30, mismo día: Suena el teléfono. “Sandra, no te preocupes.” (Empieza la frase por “no te preocupes”… bonita forma de preocuparme). “¿Qué pasa?” “Estoy tirado en una cuneta en medio de una carretera por la que no pasa ni Dios.” -dijo él. “¿¿QUE NO ME PREOCUPE, DICES?? ¿¿QUÉ HA PASADO??” “El coche ha resbalado sobre la miseria de nieve que había en la carretera. Eres la única persona a la que podía llamar. Necesito una grúa que me ayude a sacar el coche de la cuneta o alguien que me ayude a empujar el coche, porque sólo no puedo hacerlo.” “Ok, ok. ¿Pero tu estás bien? ¿Y el coche? ¿Dónde estás?”. “Estoy bien y el coche también. Estoy a unos 7km de un pueblo, se llama (···)”. “Vale, ahora llamamos…”

10h45: “Acabamos de llamar a los gendarmes, van a llamar a los del pueblo que tienes cerca. Llegan en unos 10-15 minutos.”

11h30: “Sandra, aquí no viene ni Dios.”

11h40:  “Han pasado una pareja hace un momento y se han parado a ayudarme. Acaban de llamar a los gendarmes y dicen que están en camino. Qué largos se me están haciendo los 15 minutos que me has dicho è.é”.

Resumiéndolo bastante, la grúa tardó aún una media hora en llegar. Y luego, entre sacar el coche de donde estaba, que la policía se empeñó en llevarlo a un taller a que lo mirasen y dijesen que no le pasaba nada, firmar todo el papeleo del seguro, terminar el trayecto, etc, llegó a buscame a las 17h.

El viaje de vuelta, genial :) . Excepto por que me perdí mi partido del Filter. Con eso no se juega. Esta os la guardo, no sé si a los gendarmes, a los del taller, a los de la grúa, o a mi padre. Pero os la guardo.

Post… ¿regalo?

Venzo la potente pereza que me causa volver a escribir por que es Navidad. Por eso, y porque había prometido un par de posts. Y porque tenía esto abandonado (otra vez). Y porque Feliz Navidad :) .

Martes 15 de Diciembre. Última semana de clases antes de las vacaciones. Tocaba clase de Ciencias Económicas y Sociales para empezar la jornada, perfecto si no has dormido gran cosa y vas bien en la asignatura. El tiempo pasaba despacio…

- ¿Qué hora es?

- Las ocho y diez…

- Pff.. tengo ganas de dormir ¬¬

La profesora continuaba con la explicación. Se oyó gente fuera, en el recreo, gritando (”Qué suerte, ellos no tienen clase…” pensó ella “En fín, qué le voy a hacer… Sandra, concéntrate”). De repente, se apagaron todas las luces.

-Profesora, sin luz no podemos trabajar… deberíamos parar de dar clase :) -dijo alguien.

Se oyeron más gritos, pero esta vez venían de las escaleras del edifico. Ella estaba en el tercer piso. De repente, alguien abrió la puerta del aula.

- ¡Venga, recojed vuestras cosas y venid! -gritaron.

- Profesora, ¿podemos ir?

- Si quereis… -respondió la mujer.

Toda la clase salío del aula. Todos, excepto dos personas. Ella, siguó a los demás. Subieron al cuarto piso, buscando más gente. Tras ello, fueron al edificio de los estudiantes de BacPro y BacElec. Después, salieron del instituto. Todo el mundo se quedó en la entrada.

- PB, ¿por qué hemos salido de clase? ¿Qué estamos haciendo aquí fuera? -preguntó ella.

- Hacemos huelga por la supresión de las clases de Geografía e Historia en el bachillerato científico.

- Guay. Voy a llamar a mi madre para decírselo.

La muchedumbre comenzó a reunirse en torno a un punto. Ese punto, esa persona, estaba dando instrucciones. “Vamos a montar follón en el instituto de al lado”. La masa de gente comenzó a moverse, todos en la misma dirección. “No debería ir” pensó ella, mirando a su rodilla izquierda, recién recuperada. Pero no tuvo opción, la gente la arrastró con ella. Antes de darse cuenta estaba en los pasillos de dicho instituto, con la alama de incendios sonando. Salieron de allí. Un grupo pequeño (en teoría) iría a buscar al resto de manifestantes. El grupo pequeño se quedó en la puerta del otro instituto. El grande, la mayoría de las personas, se fue a buscar a los otros.

Pasó la mañana (ya eran las 10 y media) y no venía nadie. Se subieron al instituto para encontrarse con los demás. A las 11h30, se fueron a comer. Por la tarde, se volvieron a bajar al otro instituto a hablar con los profesores para que dejasen a los alumnos hacer huelga. No funcionó. Ella oyó, sin querer, a alguien que decía “Y todo esto, contra la supresión de puestos…”, hablando con alguien que le contestó “Y contra la ley de NomeacuerdoQuién…”.

“¿Supresión de puestos? ¿Ley de quién? ¿Qué ley es esa? ¿Qué dice? ¿Pero no lo hacíamos por la supresión de las clases de Geografía e Historia? ¿Qué porras…? ¿Qué hago aquí, entonces? ¿Alguien que me lo explique, por favor? ¿Y si me vuelvo a clase, que hace calor? Parece a punto de nevar. Empieza  dolerme la rodilla de tanto andar. ¿Quién se vuelve al instituto conmigo? No me apetece ir sola.”

Se volvieron (ella y dos amigas suyas) al instituto, al calor, a lado de un radiador… “Ahhhh… calor :) ”. Llegaron a su destino sobre las 15h20. Su última clase estaba ya más que empezada (acababa a las 16h, ya que seguía dispensada a causa de su rodilla). Se sentaron al lado del radiador, esperando volver a regular su temperatura corporal.  Poco más tarde, sus compañeras se fueron a clase de gimnasia “maldita dispensión…” pensó ella. Se quedó ahí, quieta, calentándose a la vez que hacía los deberes que no había podido hacer antes. A las 17h, se fue a clase de español con una amiga, ya que tenía un especial interés en conocer a la profesora. Se lo pasaron muy bien :) . La profesora hablaba muy bien español (como debe ser). Se acabó la jornada, volvieron al internado a dejar las cosas, bajaron a cenar, se ducharon, hicieron los deberes y a dormir.

Los seguientes días siguió habiendo huelga, pero no había casi nadie. Y, aunque hubiera mucha gente, ella no pensaba ir: prefería quedarse al lado del radiador, aunque tuviera que ir a clase.

Y esta es la historia de la huelga del martes que prometí.

WELCOME TO THE HOSPITAL

Había una vez una pequeña chica estúpida a la que… [sí, me apetece contarlo en tercera persona]. Volvamos a empezar.

Había una vez una pequeña chica estúpida a la que le gustaba mucho estar con sus amigos por las tardes después de cenar y antes de hacer los deberes [los horarios son un poco raros, qué se le va a hacer]. Un martes 1 de diciembre de 2009 cualquiera, alrededor de las 19h30, ella estaba con sus amigos.

Diremos que estaban haciendo el tonto [lo que se suele hacer entre amigos] cuando le dió por hacer el puente. ¿Por qué el puente? No lo sabremos nunca. Hacía tiempo que no lo hacía y le pido a un amigo, alguien a quien llamaremos X, que se colocara a su lado y la cogiera si veía que ella iba a caerse o si no podía levantarse. Ella comenzó a hacerlo, bajando por la pared despacito y poniendo atención de no caerse. Lo estaba consiguiendo, casi poniendo las manos en el suelo cuando oyó un clack seguido de un agudo dolor localizado en algún punto de su rodilla izquierda. Gritó. Cayó. No tocó el suelo: X tenía buenos reflejos y la atrapó antes de abrirse la cabeza. La sentó en el suelo y fueron a avisar a los vigilantes.

La llevaron en brazos hasta el despacho del internado, ya que había que subir escaleras. Llamaron a una ambulancia. Primero, debían ver si ella tenía la rodilla inflamada o no. El prblema era que llevaba pantalones pitillo y no podía subirlo más arriba de los gemelos. La vigilante de su pasillo subió al internado para traerle un pantalón más ancho [el de basket]. En el despacho, la chica tuvo que cambiarse de pantalones con ciertas dificultades, ya que no debía doblar la rodilla. Trajeron una crema para el dolor, que le aplicaron mientras se avisaba a la familia de acogida.

Alrededor de una hora más tarde, llegó la ambulancia [por fín]. Durante esa hora, la alarma antiintrusos saltó 3 veces. Hablando con los médicos, recodó que tenía la Targeta Sanitaria Europea arriba, en el internado. Un nuevo viaje para la vigilante. La trasladaron al interior de una ambulancia llena de cacharros médicos que ella espera no saber nunca para qué son en camilla. Ni que sólo de doliera un poco la rodilla.

Una vez en la ambulancia, le pidieron la dirección de su casa. Ella se pasó todo el viaje apuntando todo lo que había pasado en el móvil. Cuando por fin llegaron a Urgencias, salió a recibirla un médico muy simpático. La llevaron en la camilla hasta una habitación. La familia de acogida llegó a la vez que otro médico que se parecía al Dr. Foreman, pero con gafas. Ella tenía la completa sensación de estar dentro de la serie [en serio].

Le aplicaron otra crema para el dolor y le pusieron un cascarrio para inmovilizarle la rodilla. Le preguntaron qué había pasado. Durante la explicación, ella soltó un taco [no lo hizo a propósito, enserio]. El médico le dijo que no debería quitarse el cascarrio en una semana [excepto para ducharse], que cuando se lo quitara no doblase la rodilla y que estaría dispensada en Educacíon Física una semana.

Volvieron a casa [que no al internado] y llegó la hora de hacer varias llamadas. La primera, a los padres de ella, que todavía no sabían nada del asunto. La segunda, al internado, para decir que ya estaba en casa, que estaba bien, que el miércoles no iría a clase y que estaría una semana dispensada en Educación Física. A fin de ahorrarse llamar a siete mil personas más, ella se puso a mandar mensajes a sus amigos para que no se preocupasen y prometiéndoles noticias cuando supiera qué se había hecho. Se tomó dos pastillas para el dolor antes de irse a dormir. Esa noche, apenas pudo dormir.

La mañana siguiente se levantó, se duchó con dificultades, desayunó y se fueron de vuelta al hospital a hacer las radiografías. Hicieron 3 radiografías de su rodilla izquierda y le diagnosticaron un esguince. Nada grave. Si ya lo sabía yo xD.

Volvimos al instituto, pedimos la llave del ascensor y a vivir la vida.

Y colorín colorado, esta historia se ha acabado :) .