Son mis amigos…

…por encima de todas las cosas.

Ha llegado la hora de marcharme y no quiero hacerlo sin despedirme de vosotros. De la familia, de l@s amig@s. Este post va dedicado a todos vosotros, a los que me habéis deseado suerte en esta nueva aventura, a los que me dijisteis que descansara un poco y me divirtiera, a los que simplemente me habéis dicho que me vais a echar de menos, a los que me habéis ayudado a prepararme, los que me habéis dado consejos y me habéis ayudado de alguna forma.

Propongo un brindis imaginario, por todos esos momentos, los buenos y los malos, que he pasado con vosotros. Por esas despedidas de última hora, por las de primera, por las casi-fiestas, por haber estado ahí. Por los “te voy a echar muchísimo de menos”, por los “acuérdate de que te queremos y de que no te librarás de nosotros cuando vengas”, por los “no te olvides de mí”, por los “cuando vengas me llamas, me haces una perdida, me avisas de la forma que sea. Pero me avisas”. Por nuestras tardes juntos, nuestras conversaciones por las mañanas, por las tardes, por las noches. Por las llamadas perdidas. Por todo lo que seguramente estoy olvidándome. Propongo un brindis imaginario por todo ello, por todos ellos, por todas ellas. Por vosotros. Chín chín.

Ya sabeis que intentaré postear siempre que me sea posible, aunque sea sólo para decir “Mamá, estoy bien. Manda dinero”. Que vuelvo en dos meses. Suerte a todos, aprovechad los días de vacaciones que os quedan y empezad bien el curso.

Os quiero.

Ronquidos.

Los ronquidos son el enemigo natural del ser humano. La respuesta al “¿por qué?” es sencilla: para el roncador, indica mala respiración durante el sueño; para quien oye los ronquidos… indica que no va a poder dormir. Así que debatamos sobre el segundo caso, que todos lo hemos tenido que aguantar alguna vez.

No es bonito no poder dormir. Ya no por los ronquidos, sino por cualquier otro motivo [como el calor...¬¬]. Es horrendo estar en la cama dando vueltas y vueltas sin poder dormir, estando desvelado.

Pero vaya, después de dar mil y una vueltas [en mi caso entre las 3:30 y las 4:00] te empieza a entrar un ligero sopor. Un ligero sopor, que luego se va haciendo más y más pesado. Además, como tienes la ventana abierta va entrando una brisilla taaaaaan relajante… Pero algo tenía que estropear ese momento de relax. Y si lo que te mantiene despierto no es la bolita del vecino de arriba, son unos ronquidos que no sabes de dónde provienen. Pueden hacerlo de dentro de tu casa, del patio de vecinos, de la calle, da igual. Realmente no importa de dónde vengan, sino su volumen&capacidad de desvelar.

Si son ronquidos suaves, no pasa nada, son ignorables. Que cuesta un rato hasta que consigues ignorarlos completamente, SÍ. Pero se puede.

Eso sí, como sean fuertes no hay quien los trague. Te puedes tapar los oídos con las manos y la almohada e igual consigues no oirlos. Pero claro, el estar apretando la almohada contra tu cabeza cansa y la acabas soltando. Luego también puede ser que, aun con la almohada en la cabeza y la ventana y la puerta cerrada, los sigas oyendo. En ese caso hay dos explicaciones: o los ronquidos están en tu cabeza [y en cuyo caso deberías visitar a un loquero] o debes averiguar quién ronca de semejante manera y regalarle algo para disminuir los ronquidos. Pero mientras… habrá que apechugar con lo que haya.

P.D.: Por las noches hace menos calor… y estos últimos dos días han bajado un poco las temperaturas [por fortuna].

P.D.2: ¡5 días!

Abandono.

Bueno… se ve que tengo el blog altamente abandonado. Me siento con la obligación de poner una excusa [una excusa real, no vayais a pensar...].

Hace demasiado calor. Sales a la calle un momento y lo notas. O incluso dentro de casa, vamos, que hace mogollón de calor. Y estando todo el día sudando, no puedo concentrarme. Pero cuando me vaya a Francia, post de despedida asegurado [en serio]. Y, una vez allí [que hace menos calor que aquí], intentaré que tengais noticias mías con la máxima frecuencia posible.

Sandra Dixit.

Campus Sabiñánigo ‘09

Bueno, cuando me fui de Zaragoza dirección Sabiñánigo tenía la intención de escribir mucho. La intención de escribir todo lo nuevo que viviese, por pequeño que fuera. Pero no he escrito nada.

Y ahora, en vez de ponerme a escribir como una loca, describiendo los momentos buenos y los malos de esta semana… me encuentro sin palabras. Simplemente, no encuentro las palabras exactas para contar lo que ha sido esta semana.

Si alguna persona de las del campus [ya que mi cuaderno pasó por tantas manos] entra en el blog, si es alguna de las personas que, como yo, es la primera vez que va… entenderá lo que quiero decir. Y probablemente los que hayan repetido experiencia también lo entenderán.

No hay palabras para describirlo, sólo un GRACIAS.