Canciones de anuncios.

Muchos eones atrás (bueno vale, sólo un año), escribí un post sobre aquellas veces en las que se te pega una canción. Pero… ¿Y si no se te pega una canción canción? ¿Y si lo que se te pega es la canción de un anuncio?

Porque claro, las cancioncillas de los anuncios estás hechas para que se te peguen y la tengas todo el día en la cabeza. Sí, son pegadizas y hechas a mala hostia.;)

Hechas a mala hostia, y mucho. Porque la diferencia con una canción normal es que éstas duran alrededor de 3 minutos, y las de los anuncios unos 20 segundos. A las pruebas me remito, si se te pega una canción, posiblemente acabes cantándola entera. Por lo tanto, variarás un poco la letra, el ritmo y todo eso. No raya tanto. En cambio, habida cuenta de la duración de una canción de anuncio, en un minuto puedes cantarla 3 veces (o más). Como consecuencia, te cansas antes de ella y cansas también a los demás. También tienen algo maligno, y es que no puedes dejar de tararearlas. Incluso aunque ya os duela la cabeza a todos.

Son como el tabaco, perjudica a tu salud y a la de los que están a tu alrededor.

Las clases de matemáticas.

Si hay algo que siempre nos viene a la cabeza al escuchar la palabra “matemáticas” es “tostón”.

Cuando no entiendes las cosas, por más y más que te las explican, se produce un odio irrefutable contra la asignatura, un aburrimiento mortal en clase, un somnífero eficaz tras cruzar la puerta. Siempre. O no. Es mucho peor [y sé de lo que estoy hablando, lo hago desde la propia experiencia] cuando lo entiendes absolutamente todo. Cuando ya lo has estudiado todo y te lo sabes de memoria. Cuando no tienes ningún problema para comprender lo que haces y el resto no entiende nada.

Porque es ahí, en esa situación, cuando realmente te aburres en clase. Cuando aprovechas para recuperar horas de sueño.

Esta mañana he ido a clase de mates en el instituto. No me he enterado de nada. Y no digais que no escuchaba, porque no me he perdido una palabra. Y no me he enterado de nada. Bueno,  miento, la cosa iba de trigonometría. Con senos, cosenos y tangentes. ¿Y qué es eso? Pues… eso mismo me he pasado 15 minutos preguntándome hasta que me lo han dicho. “Ahhh… c*ño…!” Y a partir de ahí, me he ido enterando de algo [tampoco gran cosa, para qué mentir...]

Porque a mí, me gustan las mates. Porque no entenderlas, es un reto. Porque un reto, es una motivación. Y porque el año que viene las voy a pasar canutas.

P.D.: Se queda sin foto porque no consigo hacerle una foto decente a mi cuaderno de mates.

P.D.2: He recuperado mi portatil.

Lo que jamás debí hacer.

Ay, Óscar si vieras cómo estoy ahora… Me duele todo. Tengo agujetas en cada una de las células de mi cuerpo. Ya no aguanto el ritmo que llevábamos antes. Ya no aguanto los ejercicios base que hacíamos. No debí dejarlo. Y lo retomaré a la primera de cambio, aunque me duela todo durante un mes. Aunque tenga que volver a empezar desde cero.

Ayer estuve jugando a baloncesto. Lo echaba de menos. Las líneas de la cancha, las estrías del balón, la adrenalina subiendo por momentos, la fatiga que te recorre, la alegría de una canasta, la frustración de un balón perdido, la rabia de un tiro fallado, la felicidad de un balón robado, la emoción de un buen partido, la impotencia de un partido penoso, la satisfacción de saber que has jugado a tope, el compañerismo de una buena jugada, el entusiasmo de empezar el partido a grito de “A por todas”, la resaca de la victoria, las risas de la derrota, sentirte libre, sin ataduras ni preocupaciones, sin límites… lo echaba de menos.

Baloncesto… ¿qué es el baloncesto? ¿Es un juego, quizás? No… baloncesto es mucho más. Baloncesto es una forma de vida. Es una forma de ser feliz. Es dar las gracias. Gracias, línea de triple, que desde más allá de ti los tiros tienen más valor. Gracias, tablero, por enseñarme que rebotando ahí el balón entra más fácil. Gracias, aro, por todos los tiros que han entrado llorando. Gracias, equipo, por este partido. Gracias a todas las circunstancias que me metieron en este mundo. Gracias a todos los que conocí gracias a este deporte. Gracias a quienes me enseñaron todo lo que sé. Gracias a por ser tan paciente explicando. Gracias.

No, baloncesto no es una forma de vida. Es mucho más que eso. Baloncesto lo es todo.

Ronquidos.

Los ronquidos son el enemigo natural del ser humano. La respuesta al “¿por qué?” es sencilla: para el roncador, indica mala respiración durante el sueño; para quien oye los ronquidos… indica que no va a poder dormir. Así que debatamos sobre el segundo caso, que todos lo hemos tenido que aguantar alguna vez.

No es bonito no poder dormir. Ya no por los ronquidos, sino por cualquier otro motivo [como el calor...¬¬]. Es horrendo estar en la cama dando vueltas y vueltas sin poder dormir, estando desvelado.

Pero vaya, después de dar mil y una vueltas [en mi caso entre las 3:30 y las 4:00] te empieza a entrar un ligero sopor. Un ligero sopor, que luego se va haciendo más y más pesado. Además, como tienes la ventana abierta va entrando una brisilla taaaaaan relajante… Pero algo tenía que estropear ese momento de relax. Y si lo que te mantiene despierto no es la bolita del vecino de arriba, son unos ronquidos que no sabes de dónde provienen. Pueden hacerlo de dentro de tu casa, del patio de vecinos, de la calle, da igual. Realmente no importa de dónde vengan, sino su volumen&capacidad de desvelar.

Si son ronquidos suaves, no pasa nada, son ignorables. Que cuesta un rato hasta que consigues ignorarlos completamente, SÍ. Pero se puede.

Eso sí, como sean fuertes no hay quien los trague. Te puedes tapar los oídos con las manos y la almohada e igual consigues no oirlos. Pero claro, el estar apretando la almohada contra tu cabeza cansa y la acabas soltando. Luego también puede ser que, aun con la almohada en la cabeza y la ventana y la puerta cerrada, los sigas oyendo. En ese caso hay dos explicaciones: o los ronquidos están en tu cabeza [y en cuyo caso deberías visitar a un loquero] o debes averiguar quién ronca de semejante manera y regalarle algo para disminuir los ronquidos. Pero mientras… habrá que apechugar con lo que haya.

P.D.: Por las noches hace menos calor… y estos últimos dos días han bajado un poco las temperaturas [por fortuna].

P.D.2: ¡5 días!