Julio 6th, 2010
Hoy he ido a un bar a ver el comienzo del partido de fútbol Uruguay – Holanda. Y he oído una opinión que no me ha gustado nada.
Era un hombre, ya entrado en años, quien decía querer que ganase Holanda, porque así estaba seguro de que los campeones del mundo fueran Europeos. No me parece bien. Será que a mí no me gusta el fútbol y no tengo preferencias de ningún tipo. Que veo los partidos muy objetivamente. Pero ésta frase me ha hecho reflexionar mucho.
Yo no veo el mundial de fútbol como una guerra entre continentes o entre países. Es difícil de explicar cómo lo veo yo.
Lo veo como personas que juegan a lo que les gusta y que lo disfrutan. Lo veo como una competición amistosa en la que simplemente buscan saber qué equipo es más fuerte. Pero no fuerte de saber quién tiene mejores jugadores, mejores jugadas, mejor defensa o mejor ataque, sino fuertes de cuál tiene un equipo más sólido, que se compenetra mejor. Igual no me estoy expresando bien.
Soy incapaz de verlo como países que juegan. Yo sólo veo personas que hacen lo que les gusta.
Será que no me gusta el fútbol. Será que me da igual quien gane. No sé. Pero simplemente, que se lleve el premio quién mejor juegue. ¿Y qué más da qué equipo sea?
Ayer estuve jugando a baloncesto. Lo echaba de menos. Las líneas de la cancha, las estrías del balón, la adrenalina subiendo por momentos, la fatiga que te recorre, la alegría de una canasta, la frustración de un balón perdido, la rabia de un tiro fallado, la felicidad de un balón robado, la emoción de un buen partido, la impotencia de un partido penoso, la satisfacción de saber que has jugado a tope, el compañerismo de una buena jugada, el entusiasmo de empezar el partido a grito de “A por todas”, la resaca de la victoria, las risas de la derrota, sentirte libre, sin ataduras ni preocupaciones, sin límites… lo echaba de menos.
Baloncesto… ¿qué es el baloncesto? ¿Es un juego, quizás? No… baloncesto es mucho más. Baloncesto es una forma de vida. Es una forma de ser feliz. Es dar las gracias. Gracias, línea de triple, que desde más allá de ti los tiros tienen más valor. Gracias, tablero, por enseñarme que rebotando ahí el balón entra más fácil. Gracias, aro, por todos los tiros que han entrado llorando. Gracias, equipo, por este partido. Gracias a todas las circunstancias que me metieron en este mundo. Gracias a todos los que conocí gracias a este deporte. Gracias a quienes me enseñaron todo lo que sé. Gracias a 