Que ya no se puede querer a la gente, que cuando ya no están el corazón se rompe… Y se quiebra en mil y una partes que sólo se reagruparán cuando vuelvas a ver esas sonrisas…

¿Y si no vuelves a verles? Hace daño sólo de pensarlo y quieres meterte la mano en el pecho y volverte de piedra, arrancar lo que quiera que quede ahí dentro y no volver a sentir nada… no volver a echarles de menos. No ser capaz de recordar sus miradas, sus sonrisas, sus voces… no poder pensar en ellos.

Mais je ne suis pas capable de le faire, et sa m’enerve… Deux jours c’est assez pour vous prendre en affection, c’est pas longtemps, je le sais… mais quand même vous avez reussi a prendre une grande partie de mon coeur, une partie qui part avec vous… Et je vais garder l’espoir de la récupérer. De vous revoir. Parce que vous me l’avez promis, et je ne l’oublierai jamais… de la même façon dont j’espère que vous n’allez jamais m’oublier.

Je vous adore <3

Lo que jamás debí hacer.

Ay, Óscar si vieras cómo estoy ahora… Me duele todo. Tengo agujetas en cada una de las células de mi cuerpo. Ya no aguanto el ritmo que llevábamos antes. Ya no aguanto los ejercicios base que hacíamos. No debí dejarlo. Y lo retomaré a la primera de cambio, aunque me duela todo durante un mes. Aunque tenga que volver a empezar desde cero.

Ayer estuve jugando a baloncesto. Lo echaba de menos. Las líneas de la cancha, las estrías del balón, la adrenalina subiendo por momentos, la fatiga que te recorre, la alegría de una canasta, la frustración de un balón perdido, la rabia de un tiro fallado, la felicidad de un balón robado, la emoción de un buen partido, la impotencia de un partido penoso, la satisfacción de saber que has jugado a tope, el compañerismo de una buena jugada, el entusiasmo de empezar el partido a grito de “A por todas”, la resaca de la victoria, las risas de la derrota, sentirte libre, sin ataduras ni preocupaciones, sin límites… lo echaba de menos.

Baloncesto… ¿qué es el baloncesto? ¿Es un juego, quizás? No… baloncesto es mucho más. Baloncesto es una forma de vida. Es una forma de ser feliz. Es dar las gracias. Gracias, línea de triple, que desde más allá de ti los tiros tienen más valor. Gracias, tablero, por enseñarme que rebotando ahí el balón entra más fácil. Gracias, aro, por todos los tiros que han entrado llorando. Gracias, equipo, por este partido. Gracias a todas las circunstancias que me metieron en este mundo. Gracias a todos los que conocí gracias a este deporte. Gracias a quienes me enseñaron todo lo que sé. Gracias a por ser tan paciente explicando. Gracias.

No, baloncesto no es una forma de vida. Es mucho más que eso. Baloncesto lo es todo.

¿Por qué?

Y si sabes que te hace daño, ¿por qué sigues pensando en ello? ¿Por qué no lo dejas? ¿Por qué no paras de darle vueltas?

Ah… porque él es importante para tí. Por que te ilusionaste, porque no puedes esperar para volver a verle… y deberás hacerlo un tiempo más.

Una semana más para volver a verle si todo va bien. Una semana… suena tan bien, pero a la vez es tanto tiempo… Una semana que sin duda pasará rápido, pero que a la vez pasará despacio. Sí, se pasará despacito, pero constante. Y le seguirás dando vueltas y vueltas, y no pararás de pensar en ello, de pensar en él… y decidirás mentirte a ti misma y decirte que él no es tan importante, que no le echas tanto de menos, aunque sepas que no es cierto.

Y te pasarás así todo el tiempo hasta que le veas. Y cuando lo hagas te echarás los brazos al cuello, y le abrazarás muy fuerte, intentando retenerle a tu lado, temiendo perderle. Y te darás cuenta que tu mentira se hizo pedazos, que sí que es importante para tí, que le has echado más de menos de lo que estás dispuesta a admitir…